Un divorcio, una espada y el Amado
El lado oscuro es mi casa
Soy amiga de la muerte
y duermo con el diablo
Pero lo peor de todo es que me enorgullezco de ello…
No tienes poder sobre el mundo ¿verdad? -me dijo un día que no recuerdo-, no tienes un lugar, no existes. ¡Sígueme! Yo te haré mi esposa. Serás señora de la noche oscura, domarás la pesadilla, capitanearás la nada. Y a cambio de toda esa nada se cobró mi alma, volviéndome -al paso de un tiempo que no recuerdo- nada con la nada, noche con la noche, en un mal sueño eterno que no recuerdo haber soñado.
Así que, a partir de ahora,
DECIDO elegir la vida y apartarme de la muerte lo que dure el tiempo.
DECIDO mantener vivo el recuerdo de la rabiosa belleza del Amado, que revela que el diablo no es ni aire…
DECIDO abandonar el orgullo de mi señorío de las sombras. Mezquino y falso, maquiavélicamente otorgado por el innombrable.
Parece ser que el Amado quiere guerreros de la luz y no guerrilleros de las sombras.




